RESPUESTA DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE CUBA A LAS DECLARACIONES DEL GOBIERNO DE LOS ESTADOS UNIDOS SOBRE ARMAS BIOLÓGICAS

Hace apenas tres días un personaje sobradamente conocido, Otto Reich, secretario asistente de Estado, fue pillado en una bochornosa mentira al afirmar que el 12 de abril cuatro aviones cubanos habían aterrizado en la capital venezolana, sin que se supiera “qué estaban haciendo allí, qué estaban llevando, no sabemos”. Era, al parecer, el inicio de una campaña contra Cuba o una venganza por el extraordinario fracaso del golpe fascista promovido por él, o ambas cosas.

Emplazado públicamente por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba el martes 7 de mayo, el Departamento de Estado explicó que no tenían confirmación alguna, expresando su deseo de no hablar más del asunto.

La idea de destruir a Cuba, una obsesión que lleva más de 43 años, ha conducido y conduce todavía la política de Estados Unidos por un camino tortuoso lleno de mentiras, errores, fracasos y desaciertos. Tal vez hoy lo que el gobierno de Estados Unidos proclama al mundo y lo que hace con Cuba constituye la más profunda y desmoralizadora contradicción de su política exterior. Nunca la gran potencia se vio ante tanto embarazo, y no le queda otra alternativa que mentir, mentir y mentir. Para ello no faltan personajes inescrupulosos en importantes cargos públicos, ni voceros de prensa envueltos en la constante y amarga necesidad de deshacer entuertos y explicar lo inexplicable de las declaraciones de sus jefes.

Hasta hombres como Colin Powell, hijo de emigrantes jamaicanos, al que a pesar de su formación militar, o tal vez por eso, no se le considera un guerrerista, ya que conoce la guerra y ha visto morir a los hombres, a quien muchos norteamericanos llegaron a considerar un posible candidato presidencial, se ve implicado por aquellos personajes en manejos penosos y poco enaltecedores . Él más que nadie sabe de cuán poca experiencia disponen y cuán poco valen intelectual y políticamente.

¿A quién puede engañar el nuevo personaje envuelto en una siniestra maniobra contra Cuba? Se trata de John Bolton, subsecretario de Estado nada menos que para asuntos de control de armamentos. ¿Qué se pretende con el brulote lanzado por este funcionario en un violento discurso pronunciado contra Cuba en la Fundación Heritage, bien conocida por sus posiciones ultraderechistas?

La declaración, supuestamente destinada a analizar los peligros de terrorismo que amenazan a Estados Unidos, comienza diciendo: “Además de Libia y Siria, hay una amenaza procedente de otro país signatario de la Convención sobre las Armas Biológicas, un país que se encuentra a solo 90 millas del territorio continental de Estados Unidos, a saber, Cuba.”

Después de conocidos epítetos y sandeces llenos de odio habituales en personas prepotentes y desinformadas, el señor Bolton, de su mejor cosecha, añade:

“Sabemos que Cuba está colaborando con otros estados patrocinadores del terrorismo.”

“Castro ha denunciado reiteradamente la guerra de Estados Unidos contra el terrorismo. Sigue considerando que el terrorismo es una táctica legítima para promover los objetivos revolucionarios.  El pasado año Castro visitó Irán, Siria y Libia, todos incluidos en la misma lista de Estados patrocinadores del terrorismo. En la Universidad de Teherán, estas fueron sus palabras: ‘Irán y Cuba, cooperando mutuamente, pueden poner de rodillas a Estados Unidos. El régimen de Estados Unidos es débil, y estamos viendo esta debilidad desde cerca.’

“Ha solido restársele importancia a la amenaza de Cuba a nuestra seguridad. En un informe oficial del gobierno de Estados Unidos en 1998 se llegó a la conclusión de que Cuba no representaba una amenaza militar significativa para Estados Unidos o la región. Sólo llegó tan lejos como para decir que ‘Cuba cuenta con una capacidad limitada para emprender algunas actividades militares y de inteligencia que podrían suponer una amenaza para los ciudadanos estadounidenses en algunas circunstancias’.”

De inmediato el señor Bolton buscó un parche para tapar el hecho sospechoso de que jamás se le ocurrió a ningún funcionario oficial de Estados Unidos lanzar tan infame acusación contra Cuba.  Culpa de esa debilidad a William Cohen, que cuatro años atrás, cuando se emitió el criticado informe, era secretario de Defensa del gobierno de Estados Unidos. Bolton no mencionó para nada que él mismo, en discurso pronunciado ante la conferencia de las partes de la Convención de Armas Biológicas en Ginebra, apenas cinco meses y dos semanas antes, el 19 de noviembre del 2001, en el que citó a numerosos países que le preocupaban como potenciales productores de armas biológicas, no nombró en absoluto a Cuba. ¿A qué se debía ese súbito e inusitado cambio?

El folletín del señor Bolton del pasado 6 de mayo, concluye: “Durante cuatro decenios Cuba ha mantenido una industria biomédica bien desarrollada y ultramoderna, respaldada hasta 1990 por la Unión Soviética. Esa industria es una de las más avanzadas de América Latina y marcha a la vanguardia en cuanto a la producción de productos farmacéuticos y vacunas que se venden en todo el mundo. Desde hace tiempo, analistas y desertores cubanos ponen en duda el propósito de las actividades realizadas en esas instalaciones biomédicas.

“He aquí lo que sabemos: Estados Unidos considera que Cuba está llevando a cabo al menos una labor ofensiva limitada de investigación y desarrollo de guerra biológica. Cuba ha proporcionado tecnología de doble uso a otros estados renegados. Nos preocupa que esa tecnología pueda respaldar programas de armas biológicas en esos estados. Exhortamos a Cuba a que cese toda cooperación aplicable a las armas biológicas con los estados renegados y a que respete plenamente todas sus obligaciones en virtud de la Convención sobre las Armas Biológicas.”

La sarta de mentiras olímpicas del señor Bolton obtiene de inmediato el eco que se buscaba en la prensa internacional.

“Washington, mayo 6 (ANSA). El subsecretario de estado John Bolton acusó hoy a Cuba de estar ayudando a ‘gobiernos enemigos’ en programas de armas biológicas.

“‘Cuba tiene al menos un programa de armas biológicas ofensivas y puede estar transfiriendo sus avances a otros estados hostiles de Estados Unidos’, dijo Bolton.

“El subsecretario Bolton habló ante la Heritage Foundation, uno de los grupos ultraconservadores de Washington.”

“Washington, mayo 6 (DPA). Estados Unidos acusó hoy a Cuba de desarrollar armas biológicas ofensivas y de proveer sus conocimientos sobre éstas a países enemigos de Estados Unidos, y urgió al gobierno del presidente Fidel Castro a poner fin a esa cooperación.”

“Washington, mayo 6 (Reuters). Estados Unidos acusó el lunes a otros tres países —Cuba, Libia y Siria— de intentar desarrollar armas de exterminio masivo y advirtió que tomaría acciones para evitar que proporcionen esas armas a grupos terroristas.”

“‘Los estados que patrocinan el terrorismo y buscan armas de exterminio masivo deben parar’, dijo. ‘Los estados que renuncian al terror y abandonan las armas de exterminio masivo pueden convertirse en parte de nuestro esfuerzo. Pero los que no lo hagan, pueden esperar convertirse en nuestros blancos’.”

“Washington, mayo 6 (EFE). Estados Unidos agregó hoy a Cuba, Libia y Siria en la lista de países que forman el ‘eje del mal’ dedicado a la fabricación de armas de destrucción masiva, y advirtió que tomará medidas para impedir que suministren tales armas a organizaciones terroristas.”

“Washington, mayo 6 (Notimex). Estados Unidos incluyó hoy a Cuba en el llamado ‘eje del mal’ porque, consideró, tiene capacidad para desarrollar armas biológicas que constituyen una amenaza para su seguridad, mayor a la que representan Iraq, Irán y Corea del Norte.

“Washington, mayo 6 (AFP). Estados Unidos advirtió el lunes a Cuba contra cualquier proliferación de armas biológicas, exhortando al gobierno de la Isla a detener todo tipo de suministro de equipamientos biotecnológicos a países que Washington considera potencialmente peligrosos como Iraq y Libia.”

Transcribir la lista y extensión de artículos y despachos sobre el tema sería interminable.

¡Ya el trabajo está hecho! Todo el mundo ha sido informado y se encuentra en condiciones de saber, especialmente la opinión pública norteamericana, intensamente bombardeada por la pérfida mentira, que Cuba es una potencia biológica, tiene un programa para la producción de armas de ese tipo y constituye un peligro para Estados Unidos. Y como lo dice el ilustrísimo subsecretario de Estado para el control de armas y seguridad internacional, John Bolton, hay que creerlo.

Un viejo refrán dice, sin embargo, que más pronto se descubre a un mentiroso que a un cojo. En los propios Estados Unidos algunos se asombran y comienzan a ver entre líneas el juego.

“Washington, mayo 7 (Notimex). Estados Unidos rechazó hoy presentar las evidencias que afirma tiene en su poder, para respaldar las acusaciones que hizo a Cuba de que la Isla tiene capacidad limitada para desarrollar armas químicas y biológicas.

“En la Casa Blanca y el Departamento de Estado, los voceros de dichas dependencias afirmaron que la acusación a Cuba no se basa en suposiciones, sino en la información confidencial sobre el potencial biológico y químico de la industria farmacéutica cubana.”

“Esta acusación tomó por sorpresa no sólo a la comunidad internacional, sino hasta a los mismos miembros del Congreso estadounidense.”

“Analistas políticos” —continúa el cable— “indicaron que la acusación a la Isla por parte de la administración del presidente George W. Bush, podría formar parte de una estrategia de la Casa Blanca para buscar una justificación para endurecer la política aislacionista sobre Cuba.

“La declaración de que Cuba podría representar una amenaza terrorista para la seguridad de Estados Unidos, se da en momentos en que en el Capitolio se analizan varias propuestas para flexibilizar la política de Washington sobre la Isla.

“Sin embargo, los analistas políticos sostienen que ante esta posibilidad, y tomando en cuenta que su hermano Jeb buscará este año la reelección como gobernador de Florida, el presidente Bush se quiere congraciar con el exilio cubano.

“Frente al hecho de que más de cuatro décadas de embargo económico contra Cuba no han servido para quitar a Fidel Castro del poder en La Habana, sólo la gran mayoría del exilio cubano en Estados Unidos quiere que esta política aislacionista siga vigente y más dura.

“La posibilidad de incluir a Cuba como miembro del llamado ‘eje del mal’ con Iraq, Irán y Corea del Norte a la cabeza, a Bush le facilitaría conseguir el respaldo del Congreso para recrudecer en lugar de debilitar el ahorcamiento económico en el que tiene a la Isla.”

“Washington, mayo 7 (AP). “‘Yo creo que se retardará la adopción de nuevos pasos hacia una apertura comercial’, dijo Bob Graham, presidente del Comité Selecto de Inteligencia del Senado. ‘Particularmente se verán afectados los pasos unilaterales’.”

“Graham se mostró, sin embargo, sorprendido por la denuncia de Bolton. Dijo que en marzo el Comité que preside realizó una audiencia secreta sobre asuntos de seguridad y la administración no mencionó el caso de las armas biológicas.”

El 7 de mayo, al preguntarle un periodista al vocero de la Casa Blanca, Ari Fleischer: “¿Hay alguna prueba o se trata de una presunción norteamericana?”, éste le responde: “No, no se trata de una presunción. Les aseguro que el secretario Bolton no habría declarado lo que dijo si no hubiese tenido buenas causas, razones y hechos para hacerlo. Esto está basado en un sólido análisis y en información que está a disposición y ha sido estudiada por el gobierno de los Estados Unidos.”

Es la respuesta típica de alguien que no tiene base ni sustento alguno. Lo único bien estudiado es el embuste y el engaño. Triste papel el de ese vocero. ¿Por qué, además, hay que creer en el señor Bolton? A quien recuerde los quince increíbles pretextos que a finales del año 1961 fueron elaborados por las altas autoridades de Estados Unidos para iniciar en 1962 un ataque militar directo contra Cuba, hoy conocidos por los documentos oficiales que han sido desclasificados, nada le extrañaría esta mentira siniestra. Pruebas es lo que tenemos que exigirle. ¡Que presente la más mínima prueba! No las tiene ni puede tenerlas, y no puede tenerlas porque no existen ni pueden existir. Como no cuenta siquiera con un átomo de verdad, que no trate ahora de escudarse en la supuesta sensitividad de sus fuentes. Es un truco demasiado viejo y un argumento demasiado estúpido, que sólo sirve para demostrar la falta de consideración y el bajo concepto que tiene del pueblo norteamericano, cuya inteligencia merece más respeto.

Algo más afirmo: si un científico cubano perteneciente a cualquiera de nuestras instituciones biotecnológicas hubiera estado cooperando con cualquier país en el desarrollo de armas biológicas, o hubiese intentado crearlas por su propia iniciativa, sería sometido de inmediato a los tribunales de justicia como un acto de traición al país.

La Ley Contra Actos de Terrorismo aprobada por la Asamblea Nacional de Cuba, en su Artículo 10 establece: “El que fabrique, facilite, venda, transporte, remita, introduzca en el país o tenga en su poder, en cualquier forma o lugar [...] agentes químicos o biológicos, o cualquier otro elemento de cuya investigación, diseño o combinación puedan derivarse productos de la naturaleza descrita”, incurre en sanción de 10 a 30 años de privación de libertad, privación perpetua de libertad o pena de muerte.

Se trata realmente de una mentira absoluta, de un golpe artero contra la venta de alimentos a Cuba autorizada por una Ley del año 2000, que con posterioridad sufrió numerosas modificaciones y enmiendas introducidas por los partidarios acérrimos del bloqueo, que la hicieron casi inaplicable, habiéndose aprobado a pesar de todo. Se busca igualmente confundir y desalentar al creciente número de ciudadanos norteamericanos a quienes repugna cada vez más la cruel e inhumana medida contra el pueblo cubano, lo cual choca contra el idealismo y la ética de una nación que en realidad ha sido engañada durante decenas de años con relación a Cuba.

Lo único cierto de la mentira de Bolton es el dato geográfico de que Cuba se encuentra a 90 millas del territorio continental de Estados Unidos.

Es falsa y manipulada la afirmación de que nuestro país haya denunciado reiteradamente la guerra de Estados Unidos contra el terrorismo. He dicho, y lo sostengo, que la solución de ese flagelo no se alcanzará mediante la guerra, que solo serviría para engendrar odios y pasiones fanáticas, sino mediante la cooperación sincera y decidida entre todos los países del mundo, y la creación de una verdadera cultura y conciencia universales contra el terrorismo. Fuimos los primeros en proponer esta forma de cooperación el propio día de la tragedia en Nueva York.

Constituye una invención calumniosa, fruto de la mentira y el engaño, afirmar que Castro considera que el terrorismo es una táctica legítima para promover los objetivos revolucionarios, porque como todos conocen nunca nuestro movimiento revolucionario practicó métodos que no se ajustaran a nuestra doctrina, a nuestros principios y a nuestra concepción de la lucha armada. Infórmese bien, señor Bolton, y no se deje llevar por los cuentos de sus amiguitos de la Fundación. Jamás la población civil y personas inocentes fueron víctimas de nuestras acciones. La táctica concebida fue siempre el combate contra unidades enemigas fuertemente equipadas. Ustedes ahora quieren llamar terrorismo a cualquier resistencia armada, independientemente de las causas legítimas que la justifiquen. Serían capaces de calificar de esa forma hasta las luchas de los colonos norteamericanos que se rebelaron y lucharon contra el dominio inglés. George Washington y los que tras largos años de guerra y enormes sacrificios conquistaron la independencia de Estados Unidos no eran terroristas.

Alguien lo embarcó a usted, señor Bolton, cuando le contaron sobre mi discurso en la universidad de Teherán. No fue uno, fueron dos, en dos universidades, y unas palabras pronunciadas cuando finalizó mi visita al mausoleo que guarda los restos del Imán Khomeini. Los revisé detalladamente. No aparece, en mis discursos a los estudiantes en Teherán, un solo párrafo como el que usted mentirosamente incluye en su discurso del 6 mayo en la Fundación Heritage. En ningún momento dije que “Irán y Cuba cooperando mutuamente pueden poner de rodillas a Estados Unidos”. Sí afirmé, en alguno de los tres que pronuncié durante la visita, que el imperialismo estaba huérfano de ideas, que estas eran más poderosas que las armas, y algún día se derrumbaría. También dije que el Sha “fue derrotado por el pueblo sobre la base del heroísmo, sin un arma, eso demuestra la fuerza de las ideas, y que no puede haber nadie tan poderoso en el mundo que no pueda ser derrotado por las ideas. Esa es nuestra esperanza”. Finalmente agregué: “Hay una superpotencia que tiene miles de armas nucleares, aviones, acorazados, portaaviones, proyectiles inteligentes [...] Por muchas armas y riquezas que tenga no podrá derrotar al ser humano.”

Ni siquiera hice la menor alusión al uso de las armas en esa lucha. Más bien dije todo lo contrario. Así lo pienso, así lo veía y así lo dije. No acostumbro a ocultar mis pensamientos, ni manipular mis palabras. Mis discursos en la capital de Irán fueron publicados en la televisión y la radio de Cuba. Ni el señor Bolton descubrió nada, ni yo reniego de mis ideas. Dije cosas adicionales sobre doctrinas y conceptos políticos. Guardo íntegros los casetes y la transcripción de esos discursos. Y puedo probar lo que he dicho.

Debo añadir que cuando visité Irán, tuve el honor de conocer a un país de milenaria cultura, profundas convicciones religiosas, gran fortaleza espiritual, deseoso de erradicar la pobreza, combatir el tráfico de drogas y otras lacras similares, decidido a llevar educación, salud, empleo y bienestar a más de 65 millones de personas. Ninguno de los muchos dirigentes con los que conversé me habló de armas biológicas ni de ningún otro tipo. Qué enorme diferencia de cultura y de costumbres con Occidente pude observar. No sólo visité ese país sino también Argelia, Malasia, Qatar, Siria y por último Libia, donde me mostraron cómo quedó destruida la casa familiar de Khadafi, y hablaron de las bajas humanas ocasionadas por el sorpresivo bombardeo de los F-16, entre ellas una pequeña niña.

Miles de años de historia se concentran en aquellas zonas del mundo visitadas, que no deben ser destruidas ni aniquilados sus pobladores. Miles de millones de personas en el mundo hemos visto con indignación profunda a través de las imágenes televisivas los horribles hechos ocurridos en Palestina.

El señor Bolton, cuando habló de mi discurso en Irán, mezcló de forma irresponsable y poco honesta fragmentos de palabras mías con fragmentos y declaraciones de otras personas en agencias de prensa extranjeras, e informaciones de cables recogidas de terceros o de la propia cosecha del redactor. El enredo que armó con ese material, ni él mismo es capaz de entenderlo. Mis pronunciamientos nítidos, precisos y claros están en los discursos mencionados y en el comunicado de prensa del 10 de mayo del 2001 emitido por ambas delegaciones, donde por cierto se expresa la posición de Cuba contra el terrorismo en el punto 6 del documento acordado, que textualmente dice:

“Condenando el fenómeno del terrorismo en todas sus formas, en particular el terrorismo de Estado, las dos partes acordaron cooperar estrechamente a nivel bilateral e internacional para luchar y eliminar este nefasto fenómeno, así como en la lucha contra el crimen transnacional organizado y el narcotráfico, teniendo siempre presente los principios cardinales del Derecho Internacional, en particular los de la soberanía y no injerencia en los asuntos internos de los Estados.”

Esta declaración fue emitida 127 días antes del 11 de septiembre.

Debo agradecerle al señor Bolton los grandes elogios que hace sobre nuestra industria farmacéutica: “una de las más avanzadas de América Latina, y marcha a la vanguardia en cuanto a la producción de productos farmacéuticos y vacunas que se venden en todo el mundo”, según sus palabras textuales. Ojalá lo fuese más. Incluso su país podría beneficiarse con algunos de sus adelantos, pero ellos lo prohíben. Sin embargo, miente impúdicamente cuando afirma ante la opinión pública norteamericana y mundial que Estados Unidos considera que Cuba está llevando a cabo al menos una labor ofensiva limitada de investigación y desarrollo de guerra biológica, lo cual constituye una afirmación tan mentirosa como grave.  

Nuestros investigadores y médicos se educan en un elevado concepto de solidaridad y ética. Millones de personas en el mundo lo pueden testimoniar. Trabajan para el bienestar y la salud de los seres humanos. A lo largo de 40 años, 34 mil 307 médicos y trabajadores de la salud cubanos han prestado servicios gratuitos en gran número de países pobres preservando la vida y garantizando la salud de millones de personas. Nadie en el mundo les gana en abnegación y espíritu de sacrificio. En estos precisos instantes 2.671 cumplen su misión en lugares apartados e inhóspitos de América Latina, el Caribe y África. Difícilmente esos hombres y mujeres podrían ser inducidos a producir virus y bacterias para matar a niños, mujeres, ancianos o ciudadanos de cualquier país. El orgullo y la alta moral de nuestro pueblo, que lo ha hecho resistir 43 años de agresiones y bloqueo, se apoya en la racionalidad de su política sin contradicción alguna con su ética y sus principios.

Treinta y nueve mil 800 jóvenes procedentes de más de 120 países del Tercer Mundo se han graduado en Cuba en 33 especialidades universitarias y técnicas. Aun en condiciones de período especial, como consecuencia de un cruel bloqueo económico, ocho mil 53 jóvenes de América Latina, El Caribe y África cursan estudios de Medicina en nuestro país —una carrera que en Estados Unidos cuesta más de 200 mil dólares— sin pagar por ello un solo centavo.

Cuba cuenta, a pesar de las mentiras de Bolton y otros muchos como él, con un gran prestigio por los servicios de salud que ha prestado a la humanidad. Eso es luchar verdaderamente contra otra forma de terror que muchos no quieren ver: las enfermedades que matan cada año a más de 11 millones de niños, que podrían salvarse sin la actitud egoísta del mundo industrializado. Un incalculable número de personas sobreviven o recuperan su salud gracias al esfuerzo abnegado de los médicos procedentes de un país pequeño y pobre, con la aplicación de vacunas y métodos preventivos o terapéuticos desarrollados por Cuba. Nos gustaría saber si el gobierno de Estados Unidos hace algo parecido o si estaría dispuesto a cooperar, en favor de aquellos a los que eufemísticamente se les califica como países emergentes, con tales programas de los cuales no hemos excluido la participación a ninguna nación económicamente desarrollada.

A los propios jóvenes norteamericanos que carecen de recursos para estudiar medicina en su país, les hemos ofrecido cientos de becas en la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas.

Los niños cubanos están vacunados contra 13 enfermedades, gozan de espléndida salud. El índice de mortalidad infantil por cada mil nacidos vivos es inferior al de los propios Estados Unidos. La atención médica está garantizada para el ciento por ciento de la población de forma absolutamente gratuita. No tiene lugar en Cuba lo que desafortunadamente ocurre en Estados Unidos, que con más de 280 millones de habitantes un 16 por ciento de la población carece de seguro médico, incluidos más de diez millones de niños. En un país tan inmensamente rico y tan avanzado en el campo de la ciencia, donde por estas causas mueren cada año cientos de miles de ciudadanos, ¿quién tiene la culpa, quién los mata, quién condena semejantes hechos? ¿Cómo puede inventarse, con qué moral puede afirmarse desde allí, y quién va a creer la infame calumnia de que los cubanos estamos desarrollando programas de guerra biológica? Por otro lado, jamás en los 43 años de Revolución en nuestro país se ha originado ni ha participado alguien desde nuestro territorio en un acto terrorista contra Estados Unidos. No se ha perdido una gota de sangre norteamericana, ni un tornillo de cualquier empresa como consecuencia de actos terroristas originados en Cuba. No podrían decir eso con relación a Cuba los que hablan en Estados Unidos acusando a nuestro país de terrorista o de que apoya o promueve el terrorismo. Miles de compatriotas nuestros han muerto y decenas de miles de actos de sabotaje se han contabilizado como consecuencia de las actividades terroristas y las agresiones contra Cuba procedentes de Estados Unidos. ¿Cómo van a negar sus voceros estas realidades? No me refiero al pueblo norteamericano; me refiero a sus gobiernos. Aún no está siquiera clara la importantísima cuestión de las facultades concedidas a funcionarios del gobierno de Estados Unidos para realizar ejecuciones extrajudiciales y matar a personas en cualquier rincón del mundo. Yo mismo fui objetivo muchas veces de esos tenebrosos planes. En el pasado se hizo. ¿Se ha vuelto o no de nuevo a la utilización de tan repugnantes métodos? ¿Por qué el señor Bolton no nos habla un poco de ese tema?

En lo que se relaciona con las armas de destrucción masiva, la política de Cuba ha sido intachable. Nunca nadie ha presentado una sola prueba de que en nuestra patria se haya concebido un programa de desarrollo de armas nucleares, químicas o biológicas. Para los que no entiendan de ética, apego a la verdad y transparencia en la conducta de un gobierno como el de Cuba, podrían comprender al menos que hacer lo contrario habría constituido una colosal estupidez. Cualquier programa de esa índole arruina la economía de cualquier pequeño país; Cuba nunca habría estado en condiciones de transportar tales armas; cometería adicionalmente el error de introducirlas en combate contra un adversario que cuenta con miles de veces más armas de ese carácter, el cual recibiría, como un regalo, el pretexto de usarlas.

Desde el punto de vista político, vivimos en una época en la que hay y habrá cada vez armas más poderosas que cualquiera de las nacidas de la tecnología: las armas de la moral, la razón y las ideas. Sin ellas ninguna nación es poderosa; con ellas ningún país es débil. Tal apotegma requiere una motivación excepcionalmente profunda, sangre fría e inteligencia. Debiera saberse que para el pueblo cubano, por encima de cualquier otro valor sobre la Tierra, están los valores que inspiran la libertad, la dignidad, el amor a su patria, su identidad, su cultura y el más estricto sentido de la justicia que pueda concebir el ser humano. No son armas de destrucción masiva, son armas de defensa moral masiva, y estamos dispuestos a combatir y a morir por ellas.

Comprendo que para un señor como Bolton, embriagado con el poder militar, económico y tecnológico de la superpotencia en cuyo nombre habla, no resulte fácil entender estas cosas. Sería bueno, sin embargo, que hiciera un esfuerzo.  

Cuba no tiene nada que ocultar en absoluto. Por el contrario, se enorgullece de su desarrollo en el campo de las investigaciones biomédicas.

Breve síntesis histórica:

  •    1979: creación del grupo de Ingeniería Genética en el Centro Nacional de Investigaciones Científicas.
  •    1981: surge la primera institución biotecnológica científico-productiva destinada a la producción de Interferón Leucocitario.
  •    Programa de la industria médico-farmacéutica y biotecnológica: emerge como parte del desarrollo científico, económico y social alcanzado por el país.
  •    Creación de las condiciones adecuadas para la inspección y certificación por los organismos internacionales y órganos regulatorios nacionales de los países con los cuales se tendrían relaciones comerciales.
  •    Entre 1990 y 1997, desarrollo del grueso del programa inversionista que comprendió 40 instalaciones.
  •    Se desarrolla una industria totalmente humanitaria consagrada a la creación y producción de medicamentos para prevenir enfermedades y salvar vidas, así como a la producción de alimentos.
  •    Equipamiento tecnológico de utilización universal adquirido en firmas comerciales de reconocido prestigio mundial.
  •    La biotecnología cubana, el sistema de salud y la defensa civil, en virtud de acuerdos contraídos por Cuba con la Convención de Armas Biológicas, rinden anualmente a la ONU el informe correspondiente sobre medidas de fomento de la confianza.
  •    Numerosas agencias regulatorias de diferentes países han visitado las instalaciones productivas biotecnológicas cubanas como paso obligado a la comercialización de nuestros productos en esos mercados.
  •    En los próximos años saldrán al mercado más de 50 nuevos productos entre biofármacos, vacunas y diagnósticos.
  •    Nuestro país posee ya una base de propiedad intelectual compuesta por más de 150 objetos de invención y más de 500 patentes depositadas en el exterior. Los resultados científicos de las investigaciones se publican en las principales revistas internacionales.
  •    1990: comienzan las exportaciones de productos, que han ido incrementándose cada año.
  •    Desde 1992 Cuba suscribió el Convenio de Biodiversidad que fue ratificado en 1994.
  •    1995: comienzan a desarrollarse las formas históricas de comercialización: transferencias de tecnologías, contratos de desarrollo a riesgo con empresas extranjeras, asociaciones productivas comerciales.
  •     Los productos y técnicas de la biotecnología cubana llegan hoy a más de 40 países.

Existen acuerdos de transferencias de tecnología o negociaciones en curso con 14 países:

India: 4 transferencias, 4 productos.

China: 2 transferencias, 4 productos.

Brasil: 2 transferencias, 2 productos.

Egipto: 4 transferencias, 1 producto en negociación.

Malasia: 6 transferencias.

Irán: 4 transferencias, 4 productos.

Rusia: 1 transferencia, 1 producto.

Sudáfrica: 1 transferencia, 1 producto.

Túnez: 1 transferencia, 1 producto.

Argelia: 1 transferencia, 3 productos.

Gran Bretaña-Bélgica: 1 transferencia, 1 producto.

Venezuela: 1 transferencia, 2 productos en negociación.

México: 1 transferencia, 1 producto.

Nuevas negociaciones comerciales y productivas en 10 países:

Malasia, Holanda, España, Brasil, Venezuela, Viet Nam, México, Ucrania, Alemania y Estados Unidos (en este caso negociaciones sobre el uso de la vacuna antimeningocócica cubana y primeros contactos para posibles ensayos clínicos con la vacuna EGF contra cáncer de pulmón).

Los centros de la Biotecnología cubana han registrado ya:

24 productos entre biofármacos y vacunas.

49 fármacos genéricos de avanzada.

5 productos para el tratamiento del SIDA.

15 nuevos equipos médicos.

24 sistemas diagnosticadores.

Más allá de estos resultados, la investigación científica continúa ahora sobre 60 proyectos.

Entre los nuevos productos que la investigación científica está buscando obtener, destacan:

29 nuevas vacunas, entre ellas 8 vacunas de cáncer, 4 de las cuales ya están en pruebas clínicas no sólo en Cuba sino también en Canadá, Argentina e Inglaterra.

21 productos novedosos para el tratamiento del cáncer, que se añaden a los 28 citostáticos conocidos que una nueva planta comenzará a producir.

Los centros de la Biotecnología cubana han solicitado patentes sobre 150 objetos de invención, que hacen un total de 505 patentes. Cuatro de estas patentes han sido galardonadas con la Medalla de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual.

Las Instituciones biotecnológicas cubanas han sido objeto de innumerables visitas de personalidades políticas, científicas y empresariales. Sólo en uno de sus principales centros se recibieron en el año 2000, 1 520 visitantes, de ellos 484 procedentes de Estados Unidos.

Las puertas de nuestros centros de investigación están abiertas a cualquier institución de carácter internacional.

Cuba, en nota oficial y pública, ha propuesto al gobierno de Estados Unidos tres importantes proyectos de acuerdo, que son más beneficiosos para Estados Unidos que para la propia Cuba dada la diferencia de magnitudes de los problemas de cada uno de los dos países.       Uno, Proyecto de Acuerdo sobre Temas Migratorios; dos, Proyecto de Acuerdo sobre Cooperación para Combatir el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas; tres, Proyecto de Programa de Cooperación Bilateral para Combatir el Terrorismo. No se ha recibido respuesta alguna. ¿Acaso la misma consiste en acusarnos de fabricar armas biológicas? ¿A quién pretenden asustar con esto?

Se nos exhorta a cesar toda cooperación aplicable a las armas biológicas con los estados “renegados” y a respetar plenamente todas las obligaciones en virtud de la Convención sobre las Armas Biológicas. ¿Cuál es el organismo internacional que decide qué país es o no “renegado”? ¿Qué norma de la Convención sobre Armas Biológicas ha violado Cuba? ¿Es que encima del criminal bloqueo se pretende prohibirnos el comercio de medicamentos y el empleo de los más sanos y nobles productos que emanan del talento de nuestros científicos, para ponerlos al servicio de la salud de los ciudadanos de cualquier país del mundo? ¿Acaso desea el gobierno de Estados Unidos un acuerdo bilateral adicional a los que ha propuesto Cuba: la cooperación en la lucha contra la producción de armas biológicas? Propóngalo. Y estaríamos dispuestos a incluirlo en la lista de proyectos pendientes de respuesta.

Lo sentimos, señor Bolton. Después de las mentiras, calumnias, embustes e insultos formulados en su discurso del 6 de mayo, lamentamos responderle que usted carece de moral alguna para exhortar a Cuba, y mucho menos demandar con lenguaje y tono amenazantes absolutamente nada. Ni tampoco pretender darle a Cuba lecciones de política y ética. En todo caso, usted y su gobierno podrían inspirarse en la decencia y el decoro de la conducta cubana. Le puedo asegurar que no cobraremos absolutamente nada por esa transferencia de tecnología.

10 de mayo del 2002

Information Office
Cuban Interests Section

 

Share this page with a friend

 

International Action Center
39 West 14th Street, Room 206
New York, NY 10011
email: iacenter@action-mail.org
En Espanol: el_iac@yahoo.com
web: http://www.iacenter.org
CHECK OUT SITE    http://www.mumia2000.org
phone: 212 633-6646
fax:   212 633-2889
To make a tax-deductible donation,
go to   http://www.peoplesrightsfund.org

 

 

The International Action Center
Home      ActionAlerts     Press
Support the International Action Center